25 de noviembre de 2009

No a la violencia de género.

De nuevo me encuentro aqui... en mi momento de soledad delante de una pantalla blanca y vacía del ordenador esperando a que vuelvan a fluír de mí los pensamientos capaces de construír proposiciones coherentes que sean capaces de expresar lo que siento. De momento puedo vislumbrar la vida como un parque de atracciones... una feria en la que las personas están para cumplir con sus funciones. Unos pasan para divertirse, otros se encargan de la administración, y algunos son los que están detrás de todo, en la sala de máquinas, pendientes de que todo funcione como un engranaje. Hay personas que se dedican a hacernos felices sin esperar nada a cambio.. personas que están ahí para nosotros cuando nosotros ni siquiera somos capaces de verlos.. que con su mera presencia hacen que las cosas avancen y funcionen perfectamente para conseguir nuestra dicha. Como en todos los parques de diversión, podemos encontrarnos con un elemento enigmático que aparece siempre vayamos donde vayamos... La noria. Pues esta ruleta de la felicidad es la que acaba condicionándonos a todos, cuanto más arriba estemos más dichosos nos sentimos, pero como bien es sabido, todo lo que sube, de la misma forma como se ha alzado, igualmente vuelve a descender. Dependiendo de la suerte que tengamos, el descenso será lento o puede ser mucho más vertiginoso. Igual que suben y bajan los caballitos del tiovivo de forma automática, nuestra vida es una montaña rusa en la que, tarde o temprano, volvemos a estar en el mismo sitio en el que empezamos. De pequeños, empezamos a crecer y a subir en ella, y según vamos alcanzando la adultez, vamos ascendiendo hasta llegar a la parte más alta. Luego, cuando ya hemos alcanzado la cumbre de nuestra sabiduría, volvemos a bajar, y si tenemos suerte de no olvidarlo todo, llegaremos al final de nuestra vida.. que, como quien sale de una montaña rusa nueva en la que aún no se había montado hasta el momento, sale de ella y puede recordar las cosas vertiginosas y emocionantes que ha podido sufrir a lo largo del viaje. Si conserva la memoria, puede acordarse perfectamente de las personas con las que se ha aventurado a subir en esta atracción, puede saber quién ha sido la persona que más ha gritado durante el trayecto y de quién iba agarrado de la mano durante todo el viaje en los momentos buenos y en aquellos en los que ha podido sentirse a la deriva. En la noria de la vida, cada uno juega un papel... desde el que se monta inconscientemente y acaba calléndose por hacer mal uso de ella, hasta todos aquellos que prueban algo nuevo y les gusta tanto que al terminar siempre van a guardar un buen recuerdo de ella. A su al rededor están las personas encargadas del aparato, que, como en nuestras vidas pueden condicionar nuestro viaje para que al salir de la atracción salgamos con un buen recuerdo o, por el contrario, salgamos tan mareados que no podamos ni levantarnos del asiento. Podemos ver a esas personas como un gobierno que decide lo que hacer por nosotros sin tener en cuenta muchas veces nuestras propias decisiones y que hace que la noria gire más rápido sólo para que puedan subir a ella más personas, sin tener en cuenta el resultado que cause en nosotros tan fatídico viaje. En lugar de discutir sobre lo que hay que hacer para que el trayecto sea el más idóneo, deberían de ponerse manos a la obra y dejar de estar en discordia para realizar un trabajo mejor por el bien de todos. Los ciudadanos, como tales, tenemos la obligación de exigir nuestros derechos y ayudar a construír un lugar mejor en el que todos tengamos cabida y podamos disfrutar de nuestras vidas, que aunque para algunos solo sean las de unos pasajeros más en la ruleta de la suerte, para otros es lo más valioso. Pero antes de ponernos a actuar como un conjunto, debemos de aprender a actúar con nosotros mismos, con los que nos acompañan directamente, y sin que nadie nos tenga que mandar nada. Las madres, son como un arbol frutal, el cual pretende que su semilla pueda extenderse para que no se ahoguen unos con otros, para que la vida predomine y que ningún pájaro sea capaz de acabar con ella. Estos árboles, aunque parezcan tan imponentes y robustos, en el fondo también son susceptibles a su entorno. Si pones un manzano en tierras contaminadas, podrá crecer, pero lo hará insanamente y sus frutos serán deprorables y de mal sabor. Si un leñador, corta con su hacha este árbol, ya no volverá a tener la posibilidad de dar lugar a más vida, y se irá muriendo lentamente. Hoy, 25 de noviembre, es el día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres. Si un hombre hace daño a una mujer, no sólo está destrozando a una persona, sino que detrás de esta infelicidad está la de toda una familia, más directamente en los hijos que están en el mismo hogar y que se están contaminando día a día y de forma gratuíta por culpa de un maltratador; y de forma indirecta a la madre de la mujer maltratada, que está viendo como su semilla se está marchitando día a día. Por eso mismo, tenemos que poner un remedio a todo esto... Las mujeres no se quieren tirar de la noria, muchas de ellas son empujadas por algún hombre a hacerlo. Ninguna quiere acabar con su vida. Ninguna de ellas quiere abandonar su vida para poder acabar con sus problemas. Ninguna quiere ser utilizada como felpudo para que nadie la pisotee. Y, ninguna de ellas, PUEDE ser maltratada. Con esto pretendo concienciar a las personas, para que las generaciones venideras no continúen con esta tortura bárbara y absurda, para acabar con la estúpida frase de: "la maté porque era mía".. para que nunca más haya una mujer sufriendo por culpa de un hombre tan insatisfecho con su vida que pretende amargar también la de los demás. Con todo esto.. Quiero dar mi apoyo a todas las mujeres valientes que día a día son capaces de enfrentarse a su mayor problema, el hombre. Espero que las mujeres, además de valientes, sepan saber a que mano agarrarse al subir a la montaña rusa de la vida y con quien quieren compartir todos sus momentos. Gracias por ser valientes. Espero que ninguna se baje de la noria a destiempo. Un saludo.

Adrián Vazor.

2 comentarios:

  1. Que razón tienes...y es triste decirlo...tantas mujeres maltratadas...peo seguro que todas ellas con esfuerzo y la ayuda de gente como tú al final sabrán a que mano aferrarse...a!y que bien escribes mi niño...teQuieRo!*

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  2. Mu bieeen dicho!!
    Me molan muxo tus metaforas, tus ejemplos.. de quien dirige esa noria, es el gobierno!
    Y tan cierto, tenemos nuestra vida, si, pero tambien sabemos que nuestra vida esta condicionada por ese gobierno, mejor o peor, que nos lleva por diferentes caminos, lo queramos o no!!

    Soy ruben!:p

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